Una figura curiosa, es la de sacristán, que es la persona que en las iglesias tiene a su cargo ayudar al sacerdote en el servicio del altar y cuidar de los ornamentos y de la limpieza y aseo de la iglesia y sacristía, figura que ha desaparecido en muchos lugares y ya prácticamente no se da, pues esos menesteres los ejercen voluntarios que ayudan a realizar esas labores.

Antiguamente era una labor que estaba remunerada y es llamativo ver un anuncio publicado el jueves 13 de diciembre de 1894 en el periódico EL SIGLO FUTURO, en donde se dice que se encuentra vacante la plaza de sacristán y el sueldo que se da por ello, correspondiendo en este caso el de 22 pesetas con 50 céntimos.

El último sacristán del pueblo en ese sentido de estar remunerado fue Silvestre González Morato, conocido por todos como el “tío Silvestre el sacristán”, que también hacía las cajas para los muertos, habiendo siempre en la casa del Ayuntamiento una caja para casos de emergencia.

Silvestre aparece en los libros de partidas de enterramientos de la parroquia como testigo en los años desde 1921 hasta 1939, que era natural de Villarejo de Salvanés, pueblo de la provincia de Madrid, y estuvo ejerciendo como sacristán de la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles de Madrid y después en la de San Isidro, todo antes de desempeñar ese oficio en nuestro pueblo. Además de tocar el armonio (el armonio es un órgano pequeño, con la forma exterior del piano, y al cual se da el aire por medio de un fuelle que se mueve con los pies), pues en la iglesia del pueblo hubo un órgano y también cantaba gregoriano, cosa que recuerdan algunos de nuestros vecinos mayores, pero cuando estuvo D. Silvestre no había órgano.  Silvestre consta en el padrón de Moralzarzal de 1924 como vecino de este pueblo residente desde 1921 en la calle de la Iglesia nº 8 con su esposa Ascensión Román Díaz y su hijo Mariano González Román, y se ve que nació en Villarejo de Salvanés el 31 de octubre de 1879, y en el padrón de 1931 consta como sacristán viviendo en casa de su hijo Mariano (barbero en Moral) ya casado y vecinos de la calle Roseles 6, donde estaba la barbería del hijo, y ahora está el Centro de día Casa de Teodora.

Hay un hecho curioso que sucedió con un nieto del sacristán Silvestre que se llamaba Carlos González González, al que los amigos le preguntaban qué hacía su abuelo y contestaba “tin tan” imitando el sonido de las campanas, y desde entonces se le puso el mote de “titan”.

Pero en el padrón de 1914 consta otro sacristán llamado Félix González Sánchez que vivía en la travesía de Madrid 1 desde hacía 5 meses, natural de Rubí de Bracamonte de Valladolid, y su hermana Lorenza González Sánchez.

En los libros de registro de bautismos, matrimonios y defunciones que se conservan en la iglesia, del que existe constancia más antigua es del sacristán llamado Manuel de Segovia, mencionándosele en el libro de partidas de matrimonios empezando a ver su nombre en enero de 1758 y hasta diciembre de 1774.

Se ve en la partida de matrimonio de Nicolás Sánchez Ximena y Juana de Segovia Sanz, celebrado el día cuatro de julio de 1767, donde aparece el nombre de Manuel de Segovia, sacristán de la parroquia, y se puede leer: “haviendoles tambien hallado capaces en la doctrina Cristiana; y fueron testigos para este Matrimonio; Manuel Martin Redondo, Antonio balandin y Manuel de Segovia sacristan y otros muchos que alli se hallaron presentes, y para … “

Entre los años 1824 y 1835 estuvo de sacristán Victoriano de San Andrés, que lo fue mientras estuvieron como curas párrocos en este pueblo, D. Fray Pedro de Corral, D. Hipólito Antonio Peinado, D. Benito Madridano, D. Juan de Mata Delgado y D. Pedro Hurtado de Mendoza, siendo este último el cura párroco de la iglesia de San Miguel Arcángel hasta 1835, año en el que vino de cura Don Eusebio Pillado, aunque entremedias hubo otros curas de sustitutos o tenientes de cura, y estando la plaza vacante en ese año de 1835 hasta que fue ocupada y ejerciendo las funciones propias del titular D. Policarpo Valcárcel, teniente de cura de Moral, siendo cura propio de Collado Villalba.

Pero Victoriano de San Andrés aparece en junio de 1792 como testigo y sacristán en la celebración de una boda, mas está escrito Bictoriano de San Andrés Pastrana, y en noviembre de 1841 aparece también como sacristán junto a su hijo Miguel, así mismo sacristán. En otra boda celebrada en octubre de 1839 aparece mencionado junto a Juan Mazarías, los dos como sacristanes de la parroquia de San Miguel Arcángel de Moralzarzal y en la parte del acta de la boda de Manuel Melitón Morales, soltero, y de Dª Petra del Cerro, viuda del Sr. Burges, se lee: “ … habiendo precedido todos los requisitos requeridos para la validez, y legitimidad de este contrato sacramental, siendo testigos Juan Mazarías, natural de Manzanares, de estado soltero, y Victoriano de San Andres Pastrana, natural de Villarrubia de Ocaña, de estado casado, y de oficio los dos, sacristanes de esta Yglesia. Y por ser verdad firmo la presente cuesta de Moralzarzal a tres de Octubre de mil ochocientos treinta y nueve.”  Y se ve la firma del cura ecónomo D. Diego González Cid.

En el documento adjunto se ve que los dos sacristanes estaban al mismo tiempo en la parroquia de San Miguel Arcángel de Moralzarzal, llamados Juan Mazarías Asenjo, soltero y nacido en Manzanares el Real en 1841, que fundó una familia en este pueblo, los Mazarías, siendo su nieto Ignacio Mazarías el que llevó la viña de Aniceto González, donde hoy día está la urbanización “La Viña”, y Victoriano de San Andrés Pastrana, casado, natural del pueblo de Villarrubia-Ocaña, que tuvo una hija en Moral en noviembre de 1811, Isabel, y una vez enviudado se volvió a casar con Hilaria González en el mes de agosto de 1822.

Antonio López Hurtado “Zárate”.